5 jul 2009

Convencido...

Por: Narces Alcocer Ayuso

En definitiva no me satisfizo el virtual resultado de las elecciones federales en Yucatán y el resto del país, razones me sobran y todos las sospechan, sin embargo resaltan el retroceso del ala progresista y la apatía de los moderados por participar en estos comicios. Nada me sorprendió de la situación en el Estado, amigos y familiares participaron activamente y a la antigua para –a favor- finiquitar la grosería de un grupo político que a base de las más lesivas prácticas electoreras buscó acaparar todas las voces de nuestra heterogénea sociedad en el Congreso de la Unión.
Debemos desligar ligeramente a la Sra. Ortega quien, sosa y en su calidad mediática, poca injerencia consciente lleva en los asuntos verdaderamente importantes del escenario yucateco; lo cierto es que todas esas personas que se prestaron a las faltas electorales no ven mayor trascendencia en el triunfo de uno o de otro candidato, les es indiferente que ofrezcan mayores presupuestos, especialmente a través de gestiones para el Estado cuando hace dos días se votó en la legislatura local para una participación abierta de la iniciativa privada en el sector público, ésta es la Ley de Proyectos de Prestación de Servicios (PPS) ¿acaso para ello un mayor presupuesto? seguramente esta tendencia neoliberal buscará acaparar fondos bajo la mesa, tráficos de influencia y demás situaciones que en su momento denunciaremos, salvo la a priori presente.
Desde la ascensión del partido tricolor a la gubernatura las “recomendaciones” habituales para una gestión aumentaron, pronto numerosos ciudadanos descubrieron que a corto plazo parecía ser la única forma de vivir cómodamente (del presupuesto público) sacrificando ideales por materiales; y seguramente algunos de esos ciudadanos se beneficiarán de incrementos en horas de trabajo o simple salarios, asignación de plazas, permutaciones “forzadas”, entre otros; igualmente los viciosos saraos juveniles continuarán en pos de adeptos con miras a las elecciones del próximo mes de mayo. Pero tan sólo con la nueva ley (PPS) habrá de mostrar la realidad del gobierno actual en Yucatán, no tiene caso explicarlo pues caerá por su propio peso y ya tendré la oportunidad de regodearme en su momento, bien sostuvo Elbert Hubbard al declarar que una de las ventajas de la democracia es que un político elegido a través de esta vía no puede ser más incompetente que quienes lo eligieron. Esperemos no enojar a la autodenominada “nueva mayoría”.
Una lección bien aprendida es que desde esta recóndita trinchera no aporto demasiado al progreso de una verdadera democracia, del voto razonado; mis anteriores opiniones escritas no fueron más que mi muy personal análisis al voto que el cinco de julio realicé; algunos detalles omití, fui censurado por quienes menos me lo esperaba, apoyado igualmente por individuos ajenos, acusado de parcial y otras veces de indeciso; espero no haber invitado al voto hacia cualquiera institución partidista, por el contrario deseo haber incitado al análisis de nuestros sufragios. Desde la cuna he permanecido en un clan duramente priísta y fue con los ojos de mis consanguíneos que descubrí a este partido como lo que es. Sin importarme la tradición familiar, renunciando a las oportunidades que he tenido de asirme por algún reducto hacia puestos, declaro fehaciente que contribuiría mejor a la lucha en el frente, no desde esta cómoda barraca; esperaremos a cumplir con ciertas prioridades para enlistarnos en el ejército que más lo amerite, no renuncio a estas letras que son mi vida y continuaré defendiendo al país y a Yucatán de la mafia paleo-política, la farsa verde y demás. Dejaremos la constancia en los temas políticos y regresaremos a la miscelánea habitual, aunque quizá haya un remanente de estas elecciones; por lo pronto disfrutaremos a lo lejos de la feria de San Fermín en Pamplona, preparando algo interesante mientras las aguas se calman. N.R.A.A. Mérida, Yucatán a 5 de julio de 2009.

28 jun 2009

En un mundo de caramelo...


Por: Narces Alcocer Ayuso

Es una emoción la cercanía de los comicios federales, son espaciadas las ocasiones en que hacemos uso de tal arma que es el voto. Hace mucho que no se palpaba tanta expectación por unas elecciones de mitad de sexenio, las menos atrayentes por antonomasia. Si algo ha caracterizado a las campañas, al menos en Yucatán, es la desproporcionada presencia de los candidatos en los medios, a través de espacios públicos, privados, de la propaganda, entre otros. Hemos tenido la oportunidad de denunciar al Partido Revolucionario Institucional por el oneroso consumo de recursos y la inequidad con el resto de los partidos. Las instituciones garantes del apego a la ley se muestran impotentes ante la aplastante figura del tricolor que, con grosera impunidad, hace de las suyas en el ambiente social y/o electoral.

Sin embargo a nadie se le puede culpar más que a los ciudadanos, a la gente que mira impávida tales conductas y que no prevé ser cómplice del progreso de nuestra nación, o al menos no por ahora. Los móviles comúnmente eran el dinero y el poder, discriminando las ideologías que alguna vez nos dieron los derechos que legalmente poseemos todos y todas.

El propósito del mentado partido político en la Entidad es nada menos que la Joya de la Corona, Mérida, la ciudad capital, el mayor presupuesto, la alta injerencia de la localidad y sobre todo el hecho de constituir el bastión panista –me aventuro quizá- a nivel nacional. Es tal el temor por perder la alcaldía el próximo año que las voces más recónditas comienzan a expresarse, y es que las elecciones federales de este 2009 son sólo una batalla de la guerra que tendrá su acmé la próxima primavera. En pocas ocasiones tenemos la oportunidad de ver al propio Carlos Menéndez escribiendo sobre política como sucedió en la edición de ayer del periódico que dirige.
Con la apabullante desigualdad de las campañas las querellas son inevitables; muchas personas alegan arrebatos, berrinches y demás pataleos ante la inminente victoria del PRI, especialmente por parte del PAN cuya impotencia le ha llevado a basar parte de su estrategia en denuncias que los propios colegios electorales no pueden resolver.

Respetando mis acostumbradas preferencias, me inclino a los proyectos, a las actitudes propositivas y al compromiso social, pero por otro lado no me desentiendo de los procederes blanquiazules ya que de alguna manera es una obligación ciudadana y también les hace aparecer en los medios, en contraposición a los ampliamente difundidos priístas. No obstante prevalece en todos los contendientes una falta de verdaderas propuestas. En efecto, Acción Nacional le apuesta a la seguridad pero ¿acaso abandonaría el Ejecutivo su combate al crimen si el partido oficial perdiera escaños en el Congreso? ¿cuántas más concesiones necesita el Presidente si las estipuladas en los códigos son las que se apegan a los Derechos Humanos? ¿pena de muerte, supresión de garantías? no lo creo.

A pesar de ello notamos en dicho partido una congruencia con la situación preponderante a nivel global, omitiendo ofrecimientos mesiánicos o soluciones inmediatas a los problemas del país; ya lo criticaba Salvador Flores en “¿A qué le tiras cuando sueñas mexicano?”. Uno de los preceptos esculpidos en la estructura panista de Gómez Morín fue precisamente la moderación como valor humano.

Tenemos a los partidos del Sol Azteca con sinceras propuestas económicas y sociales, y al PSD con iniciativas novedosas; sin embargo en el Revolucionario Institucional, esgrimiendo sus afiliados una brutal sinceridad (para bien o para mal), se afirma: las cosas no están bien, mejor regresemos a la prehistoria…, a la época en la que corrían por la vasta llanura yucateca el jaleb, los venados y pavos de monte (pero hechos “pib” para pagar favores políticos, impunidad y puestos recomendados).

Podemos pensar que no es suficiente el proyecto panista o que los progresistas dan “hueva”, pero me resulta lamentablemente curioso aquel del PRI. Amén de la disputa que se prolongará hasta el próximo año, analizo la problemática y me brota el sentido común: así cómo va la situación económica, sin presta solución, el pueblo tendrá que recurrir a la informalidad –no siempre legal- para poder subsistir, incluso a la delincuencia; si el PAN ofrece combatir por la seguridad ¿no sería un lastre para aquel modus vivendi?

(Mas no deseo establecer prejuicios para con mis vecinos ni hacer de Medina Mora un Eliot Ness, simplemente se me ocurrió y dado que no presumo de una buena memoria a corto plazo, no quise dejar pasar la idea)

Mi enfoque no va hacia la realidad socioeconómica sino a la fantasía paleo-política del tricolor. Vanidad de vanidades, todo es vanidad, la cartera vencida es la mayor en toda la historia, deberían ser momentos de austeridad, de ayuda mutua, de estricta vigilancia y auditoría permanente a las instituciones, pero una de ellas ofrece un mundo de caramelo, donde todo sepa mejor (!!!) ¿el aparato? el erario.

Sin una historia oficial manipulada, sin caciques o modelos sociales, la gente no desea luchar. Cuando la Sra. Ortega resultó vencedora en los comicios de 2007, no pocas personas quienes votaron por su más cercano contrincante trataban de conseguir a toda costa los famosos “corazones de Ivonne” para mostrarse en comunión con la entonces virtual gobernadora. Uno pensaría que se debió a conveniencia política, a compadrazgos o apadrinamientos, nada raro en gente sin principios o ideales que seguir.

Aparentemente la misma conducta se siguió con la plaga de lonas a favor del aún candidato Zapata Bello, escasas sinceras y la mayoría como lambisconería, no obstante algo ocurrió: la necesidad de colgar al menos una en los portales particulares era vital, las lonas eran hasta robadas para tal fin; tanta es la demanda que ante la falta de una las familias elaboran las propias; es común observar mantas hechas a mano en los frontispicios: “la familia X te apoya”, “la colonia Y te apoya Rolando”. No importa la ortografía, lo importante es apoyar al candidato… pero ¿por qué? ¿para participar en la fantasía de caramelo? ¿para recibir un “hueso” y mantener un falso estilo de vida? ¿para aspirar a una plaza laboral que sólo se obtiene por recomendación? Ciertamente todo se vale y todo es posible, hasta donde la pertinencia de los legisladores federales lo permita ya que por ello se está contendiendo.

Sin embargo va más allá todavía pues una fuerte razón para apoyar a los candidatos de PRI en la Entidad es la seguridad, sí, seguridad. En la actualidad prevalece en nuestro Estado una impunidad para los servidores del gobierno estatal (y sus familiares, aunque maten a gente inocente), y una justicia sólo para los afines. Ya no es cuestión de buscar puestos para el hermano o la hermana mediocre, para la prole obesa que desiste en comenzar con trabajos en comunidades remotas, no, aunque parezca paradójico el apoyo al PRI local es para mantener un poco de dignidad (si es que queda algo).

En manos de ex dirigentes estudiantiles que promueven los vicios, con fiestas y frecuentes borracheras donde buscan afiliados al tricolor, un grupo importante del PRI local que se formó con la clásica impunidad de las asociaciones estudiantiles solapadas por Víctor Cervera, hace gala de presencia en altas esferas del poder. Carentes de toda ética y acostumbrados a la arbitrariedad de su época universitaria, no vacilan en retomar los errores que hundieron a su partido hace algunos años. Nada ha cambiado, no es otra actitud, es la misma, sólo que sus encuentros de alcohol y demás, que a veces terminaban en tragedia como la muerte del joven Dondé hace un tiempo, ya no son oportunos para su imagen de guayabera blanca, dejando el trabajo sucio a sus vasallos.

También las plazas sindicales controladas por algunos sindicatos mafiosos que buscan acaparar todas las concesiones y hacer negocio con los puestos, es poco comparado a la ignominia que acaece en algunos gremios como el de la Secretaría de Salud, dirigido por el “primo” de la gobernadora, Alvar Rubio –artífice de la “ola roja”- donde en más de una ocasión se ha demostrado el acoso sexual a las honestas aspirantes a una plaza de trabajo e incluso versiones de violaciones (no puede llamársele de otra forma).

Por eso es vital el apoyo al PRI, porque debido al desgobierno de Ivonne Ortega, es la única forma de garantizar algo de seguridad en cuanto a integridad y dignidad se hable. Por eso no pocos padres de familia vislumbran mayor protección a sus vástagos, en especial a las hijas que peligro corren con ese partido, aquel con menor presencia femenina en todo el país en todos los niveles; incluso dentro del mismo tricolor se cuchichea sobre el modo de ascenso de la candidata al tercer distrito. Independientemente de ser o no verdad, si a las mismas compañeras las ofenden ¿qué sería con gente ajena?

También con los chicos, pues es mejor “apoyar” al PRI a la buena que votar a regañadientes o bajo el influjo del alcohol. Ya no recae el apoyo a través de una manta o proselitismo sólo para obtener una recomendación, librarse de infracciones de tránsito o hacerse de una teta del erario, ya no, ahora es necesario cuadrarse para mantener la honra, así de “grueso” como diría un amigo. Esperemos que ese mundo de caramelo, con la “chica del corazón”, no atraiga a profesionistas con incrementos, permutas o plazas, ni a gente pobre con gestiones para un mayor presupuesto pues eso no nos llevaría al México que todos queremos ver. N.R.A.A. Mérida, Yucatán a 28 de junio de 2009.

22 jun 2009

Porque es una realidad...

Por: Narces Alcocer Ayuso

Recuerdo muy bien los albores de la campaña presidencial del 2000, en aquel entonces Jorge González Torres, abanderado del Partido Verde, fue el primer candidato en aparecer por televisión como tal, sin embargo, hasta donde tenía idea, no habían iniciado los tiempos en medios masivos, el candidato se había adelantado. Desde aquella ocasión ha sido común denominador que el Verde Ecologista se adelante a todos, violando disposiciones electorales y gozando de cierta impunidad que hasta ahora no logro comprender.
Fundado a finales de los ochenta por la familia González –el clan del Dr. Simi-, apoyó al candidato del Frente Democrático Nacional, el Ing. Cuauhtémoc Cárdenas, durante las elecciones de 1988, aquellos controvertidos comicios en los que el sistema no cayó sino calló, resultando electo el mayor delincuente de la historia mexicana. Años más tarde cambió de nombre de Verde Mexicano a Verde Ecologista de México. La aparente intención del fundador y eterno dirigente fue la de proponer medidas a favor del medio ambiente, su recuperación y conservación.
Considerando la situación en el campo, la del indígena cuya condición de ignorancia, y pobreza, aunado a una cultura rústica, lo llevaban a prácticas ciertamente dañinas al ecosistema pero que le aseguraban una manutención inmediata, o quizá a los voraces depredadores del medio ambiente a quienes Carlos Salinas –a través de su no menos delincuente secretario de la Reforma Agraria, Víctor Cervera Pacheco- les abrió las puertas, las propuestas ecologistas eran una necesidad. A pesar de ello comprendemos que la defensa el medio no recae en iniciativas de restricción sino en la misma educación y aplicación de justicia, algo que Jorge González no supo entender, comenzando ahí la irrealidad de su partido, la fantasía que su posición acomodada le formó.
Elección tras elección su partido carecía de simpatizantes salvo ciertos “niños bien” de algunas ciudades, en no pocas veces perdió el registro. Aferrado a la idea de continuar el negocio familiar, de la partida obligada del presupuesto, de su aparición en los medios, González resolvió en formar alianzas con partidos grandes que le garantizaban su vampiresca existencia. Estos acuerdos no fueron formalizados pero incrementaron su presencia en el Congreso al grado de representar la quinta fuerza política; siguiendo la estrategia del Partido del Trabajo, fundado secretamente por Salinas de Gortari para sus propios planes.
Valiéndose de aquella falsa representación, Jorge González proyectó su candidatura presidencial para el 2000, con el despilfarro de recursos acostumbrado. Previendo su fracaso, declinó a favor del abanderado panista, Vicente Fox, ya no en coalición sino a través de alianza. En una coalición cada partido registra al candidato por su cuenta, si no se vota por un partido determinado éste perderá su registro aunque el candidato común haya ganado. En una alianza todos los partidos forman una sola denominación electoral). Era tal el arrastre del guanajuatense que no pocos declinaron a favor de él o al menos lo apoyaron, como Porfirio Muñoz Ledo y Manuel Camacho Solís, ambos en pos de un hueso. El deseo de González fue la Secretaría del Medio Ambiente y una senaduría para su hijo Jorge Emilio, el “Niño verde”.
Fox resultó vencedor pero rápidamente se desligó de los parásitos antes mencionados, esto llevo al eterno cabecilla al retiro público, quedando su vástago como “dirigente” y máxima figura del partido. Perdida la esperanza de algún puesto, el “Niño verde” renegó del presidente en su primer informe y desligó totalmente a su partido de la alianza que alguna vez tuvo con el PAN y que había llevado a Fox al triunfo. Realmente los votos ecologistas fueron innecesarios para dicho triunfo.
Con la sempiterna necesidad de subsistir a la sombra de un partido que garantice su registro y considerando los inicios priístas de Jorge González, el Partido Verde Ecologista de México, demostrando finalmente su cara -el negocio familiar- y la real falta de compromiso con el medio ambiente, se alía con el tricolor, cuna de los máximos vende-patrias y depredadores de recursos naturales del país. Más descarado que su padre, el actual dirigente del PVEM hizo del partido una cofradía politiquera que entre sus adepto figuró el ex pugilista Jorge Kawaghi, actual títere de Elba Esther Gordillo en su partido Nueva Alianza. En un principio Jorge Emilio generó simpatías que avizoraban un exitoso futuro político, sin embargo su aparición en el polémico video con los dos millones de dólares acabó afortunadamente con esa idea.
La unión con el PRI aún continúa, siendo una institución pelele de éste. Ante la demoniaca imagen del tricolor y su falta de compromiso ambiental es necesario mediáticamente el PVEM, quien careciendo de todo compromiso y obedeciendo a criterios ridículos, suele proponer a través de sus pocos representantes legislativos ciertos proyectos de Ley con tintes populistas; entre ellos tenemos al que obligaría al gobierno a subrogar clases de inglés a los alumnos, subrogar medicamentos cuando no se cuente en las farmacias oficias (esto ya existía) y la controvertida pena de muerte para asesinos y secuestradores, una medida que ha demostrado ser ineficaz en todo el mundo, rechazando la vida que tanto afirman defender a través de su cara ambientalista. En las elecciones federales de este año de nuevo adelantaron los tiempos con sus “spots irreales” donde aseguran ser una realidad que nadie cree; salvo por la atractiva actriz que aparece, son una basura.
Debido a la farsa inmensa, agrupaciones no gubernamentales como Greenpeace rechazan al PVEM como auténtico, e incluso las agrupaciones internacionales que acogen a los partidos ecologistas de todos los países han considerado la expulsión de la “garrapata verde de México”.
Porque lo único que es una realidad: un partido que carece de toda ética y principios, que engatusa a jóvenes light con qué sé yo y que andan en una vieja suburban sin rumbo fijo. Los tengo a dos cuadras de mi casa, regalando árboles del vivero municipal que de por sí son gratis. Me pregunto hasta cuándo aguantaremos a estas agrupaciones que no tienen siquiera la dignidad de un mini-partido. Esa mafia, ese oprobio a la sensatez no podía tener otro candidato, producto de su enfermiza alianza: Rolando Zapata Bello. N.R.A.A. Mérida, Yucatán a 22 de junio de 2009.

5 jun 2009

Acerca de política y Política: RZB


Por: Narces Alcocer Ayuso
Regreso a la escritura después de un inmerecido asueto y con el mismo entusiasmo por adentrarme en temas polémicos: religión, sexo, toros, política, entre otros. En esta ocasión deseo tocar la política (que no Política que es otra cosa) considerando estar a pocas semanas de las elecciones federales de este año. Son numerosos aspectos por dónde entrarle aunque todos convergen finalmente en la misma lucha por el poder; me declaro ferviente seguidor de la democracia pero mi visión se aleja un poco de la realidad; quiero pensar que ese valor consiste en la oportunidad de elegir a personas para servir al pueblo mismo, poder servir a empresarios, sí, a empresarios, a caciques, sí, a caciques, pues al final también ellos son parte del pueblo, pero de tal forma que exista un conceso hacia las acciones a seguir, un plan de trabajo diseñado en beneficio de todos por igual, sin embargo vemos que esas acciones continúan sirviendo a unos cuantos pues es imposible pensar que una mayoría ciudadana haya optado por bienes para unos pocos en detrimento a otros, luego el honor ya no es para el gobernante en recibir todo el derecho a la máxima virtud humana que es el servicio a los demás, sino pareciera ser el pueblo quien debería sentirse honrado en tener un gobernante “carita”, que se codee con estrellas de la farándula y que al final reciba instrucciones de otro quien siempre estará por encima de él. Y luego el Instituto Federal Electoral anda promoviendo el voto como la solución total a nuestros problemas, cuando debería establecer una estrategia integral que deshaga el uso revanchista del voto, optando por propuestas reales y no para arrebatar puestos a partidos; bien dijo Thomas Jefferson: me gustan más los sueños del futuro que la historia del pasado, si vamos a votar por alguien debemos hacerlo porque estamos convencidos de su proyecto y no porque el actual no haya cubierto nuestras expectativas. En una ocasión escuchaba un programa radiofónico en el que tenían como invitado al alcalde de un “municipio grande” de Yucatán, la transmisión incluía telefonemas de los oyentes y recuerdo bien que en uno de ellos se amenazaba al edil con no votar por su partido en los siguientes comicios electorales debido a que las obras en determinada zona estabas retrasadas, a lo cual el funcionario respondió que su persona no fue electa para otro trienio más que el actual y que no trabajaba en beneficio de su partido con miras a las siguientes elecciones sino para la sociedad que en mayoría lo había escogido en este lapso, motivo por el cual la decisión de voto para el siguiente período sería muy de cada ciudadano.

Madero demandó el sufragio efectivo y la no reelección, si un político no nos satisface simplemente no debería tener futuro político, incluso debería existir referéndums para removerlo de ser requerido; el sucesor debe convencer, agradar, comprometerse, pero ¿y si es del mismo partido? no le veo problema, cada quien debería establecer una línea, de ahí la virtud del legado de Madero. También la alternancia es sana pero no es una panacea, debe ir integrada a todo el valor democrático para poder funcionar. Y podrá parecer idealista pero no es imposible, los menos interesados son sin duda los mismos partidos: que éste tiene experiencia, que con este estaríamos mejor, que cuando les ofenden responden, etcétera, pero hasta cierto punto es natural, tienen que vender para subsistir. Lo más patético recae en la obstinación de tantos sujetos en vivir del erario, digo, podemos entenderlo -mas no aceptarlo- en personas mediocres (léase iletradas) como nuestros tres últimos titulares del ejecutivo estatal y que no encuentran futuro más que del dinero público, pero no hay razón de transigir en tantos dinosaurios que pululan nuestro sistema político.

A pesar de todo nos adentramos demasiado a los puestos que “manejan dinero” directamente cuando estas elecciones son para legislativos, condición que genera un alto abstencionismo. Hablemos de los aspirantes en nuestro Estado; amén de los candidatos “solares” que ignoro de dónde los sacaron, y de aquellos “albicelestes” con poco tiempo en el servicio público, remitámonos a los “tricolores” que siempre han sido mi manjar:

Como si no tuviéramos suficientes “juniors” haciendo de las suyas con la marcada impunidad en nuestra Entidad, ahí tenemos a un hijo de papi bien alimentado por la bonanza de la Reforma Agraria del Salinismo quien bien podría estar administrando los hoteles que su padre ya finado le heredó a él y sus hermanos, o quizá se entretuviera contando fajos de billetes de dos administraciones estatales de su mismo progenitor (¿y Madero?), pero en lugar de ello lo tenemos de candidato a diputado por el estandarte del priísmo en Yucatán: el distrito II, ahí sí que se la dejaron fácil, el dinero ha hablado, el poder es ansiado, esperemos eclipsar ese oprobio a la sensatez yucateca, no sólo a él sino también a su hermano quien vive de nuestros impuestos en la legislatura local; de la dirigencia campesina implicada mejor ni comento…

Mas no pertenezco a tal distrito sino al IV, al menos priísta de Yucatán; a poco políticos no los habíamos despedazado en el café, entre ellos al candidato actual a dicha jurisdicción, sin embargo esta piedrita ha estado “rolando” varios días en mi calzado y ya me resulta inaguantable. Desde sus inicios en cargos públicos lo conocí, estaba yo en la secundaria: que un puestecillo por aquí, otro por allá, que una candidatura, luego las diputaciones, etcétera. Rápidamente fue escalando y habrá visto la comodidad de ese modus vivendi y ¡zaz! otro dinosaurio (joven ¿ah?). Cuando resultó ganadora la actual gobernadora fue designado como Secretario General de Gobierno, la dependencia más poderosas políticamente hablando de una administración, enseguida se olieron los planes.

El tricolor siempre ha llorado la "joya de la corona” que no posee desde hace 20 años: la ciudad capital; una y otra vez lo han intentado infructuosamente. Rayos de esperanza vieron en las últimas elecciones locales donde obtuvieron el triunfo más de un candidato priísta a diputado; enseguida comenzó la maquinaria populista: zapatos, banquetas y agua, reproches e injurias, y otros malos hábitos de la “ola roja”. Se acercó el momento y nuestro ex secretario solicitó licencia para agenciarse impositivamente su candidatura; de repente comenzó el bombardeo electoral, asentándose primordialmente en una de las colonias más tradicionales de la ciudad: la Miguel Alemán; pronto cada cuadra mostraba una tremenda cara oscura, redonda y nada agraciada que hacía sospechar de una violación al tope de campaña; no conformes, se colgaban mantas igualmente feas en el frente de las casas y establecimientos que lo aceptaran (sencillamente un chingo), luego llegaron las porras que en más de una ocasión intentaron pegarme calcomanías, después la propaganda móvil que en lugar de propuestas anda vociferando una nauseabunda melodía; también dos obesos intento de actores que lunes a lunes degradan la cultura yucateca y que apoyan al candidato… ¿por qué lo demás partidos no hacen gala de tantos recursos?

Muy pronto –demasiado pronto- se acabó cualquier idea de una verdadera intención del individuo por su curul de San Lázaro: visitaba mercados, escuchaba peticiones de la gente y se comprometía a tantas cosas que no son competencia de un legislador, mucho menos federal, igualmente en las colonias y otros espacios públicos. Ofrecía solicitar más recursos para el Estado (¿qué legislador no lo hace?) y a desempeñarse cabalmente en la asignación del presupuesto (¿cuál es una de las principales cosas que un diputado tiene que hacer porque tiene que hacer?); fuera de ellas carece de verdaderos planes legislativos, propuestas, proyectos de ley y tantas intenciones de reforma que necesita el país, vacíos que pueden observarse en su página electrónica y en sus panfletos… y hablando de panfletos hace dos días me encontraba trotando por una zona lejana a mi sitio habitual para hacer ejercicio, el parque de la Alemán, debido al hartazgo de ver tantos monigotes del terrorífico “búnker” instalado frente a la explanada; entonces observé las carotas de siempre (la mayoría con gente lambiscona como sucedió con los “corazones” de Ibom) aunque las escasas imágenes de los candidatos de otros partidos cambiaron de repente por las de otros del distrito vecino, sin embargo las del susodicho continuaron y en varias cuadras pertenecientes al distrito III estaban sus panfletos en los buzones domiciliarios, incluso en algunos divisé los de ambos candidatos priístas correspondientes a Mérida.

Con todo eso comprendemos la sucia campaña de Rolando Zapata, quizá orquestada por un grupo pero representada por él; sucia por la evidente grosería a los topes de campañas y también la anticipada carrera a la presidencia municipal de Mérida; sucia por la falta de compromiso al pedir la confianza de un sector de la sociedad que votaría por él pensando en la solución de sus problemas cuando no se haya en la competencia de un legislador federal; sucia por la falta de compromiso en competir por un puesto que hace pensar en una renuncia para la alcaldía, permitiendo que otro junior de suplente suba; sucia porque carece de un verdadero proyecto de trabajo, de vocación legislativa, y sucia porque con su propaganda dejará toneladas de basura, además de la continua contaminación visual y auditiva.

Por supuesto hasta que suceda no lo podremos comprobar y esperemos no tener que hacerlo, pero la puntilla la dan sus cofrades que tanto afirman ser mejor malo conocido que bueno por conocer, por eso no es justa esta tropelía, ni la inminente traición. Compañeros, voten por quien desees pero analicen bien su decisión, que su voto sea un nuevo meteorito que acabe con los dinosaurios en Yucatán junto a los “nenes consentidos” que quedaron por allá. N.R.A.A. Mérida, Yucatán a 5 de junio de 2009.