28 jun 2009

En un mundo de caramelo...


Por: Narces Alcocer Ayuso

Es una emoción la cercanía de los comicios federales, son espaciadas las ocasiones en que hacemos uso de tal arma que es el voto. Hace mucho que no se palpaba tanta expectación por unas elecciones de mitad de sexenio, las menos atrayentes por antonomasia. Si algo ha caracterizado a las campañas, al menos en Yucatán, es la desproporcionada presencia de los candidatos en los medios, a través de espacios públicos, privados, de la propaganda, entre otros. Hemos tenido la oportunidad de denunciar al Partido Revolucionario Institucional por el oneroso consumo de recursos y la inequidad con el resto de los partidos. Las instituciones garantes del apego a la ley se muestran impotentes ante la aplastante figura del tricolor que, con grosera impunidad, hace de las suyas en el ambiente social y/o electoral.

Sin embargo a nadie se le puede culpar más que a los ciudadanos, a la gente que mira impávida tales conductas y que no prevé ser cómplice del progreso de nuestra nación, o al menos no por ahora. Los móviles comúnmente eran el dinero y el poder, discriminando las ideologías que alguna vez nos dieron los derechos que legalmente poseemos todos y todas.

El propósito del mentado partido político en la Entidad es nada menos que la Joya de la Corona, Mérida, la ciudad capital, el mayor presupuesto, la alta injerencia de la localidad y sobre todo el hecho de constituir el bastión panista –me aventuro quizá- a nivel nacional. Es tal el temor por perder la alcaldía el próximo año que las voces más recónditas comienzan a expresarse, y es que las elecciones federales de este 2009 son sólo una batalla de la guerra que tendrá su acmé la próxima primavera. En pocas ocasiones tenemos la oportunidad de ver al propio Carlos Menéndez escribiendo sobre política como sucedió en la edición de ayer del periódico que dirige.
Con la apabullante desigualdad de las campañas las querellas son inevitables; muchas personas alegan arrebatos, berrinches y demás pataleos ante la inminente victoria del PRI, especialmente por parte del PAN cuya impotencia le ha llevado a basar parte de su estrategia en denuncias que los propios colegios electorales no pueden resolver.

Respetando mis acostumbradas preferencias, me inclino a los proyectos, a las actitudes propositivas y al compromiso social, pero por otro lado no me desentiendo de los procederes blanquiazules ya que de alguna manera es una obligación ciudadana y también les hace aparecer en los medios, en contraposición a los ampliamente difundidos priístas. No obstante prevalece en todos los contendientes una falta de verdaderas propuestas. En efecto, Acción Nacional le apuesta a la seguridad pero ¿acaso abandonaría el Ejecutivo su combate al crimen si el partido oficial perdiera escaños en el Congreso? ¿cuántas más concesiones necesita el Presidente si las estipuladas en los códigos son las que se apegan a los Derechos Humanos? ¿pena de muerte, supresión de garantías? no lo creo.

A pesar de ello notamos en dicho partido una congruencia con la situación preponderante a nivel global, omitiendo ofrecimientos mesiánicos o soluciones inmediatas a los problemas del país; ya lo criticaba Salvador Flores en “¿A qué le tiras cuando sueñas mexicano?”. Uno de los preceptos esculpidos en la estructura panista de Gómez Morín fue precisamente la moderación como valor humano.

Tenemos a los partidos del Sol Azteca con sinceras propuestas económicas y sociales, y al PSD con iniciativas novedosas; sin embargo en el Revolucionario Institucional, esgrimiendo sus afiliados una brutal sinceridad (para bien o para mal), se afirma: las cosas no están bien, mejor regresemos a la prehistoria…, a la época en la que corrían por la vasta llanura yucateca el jaleb, los venados y pavos de monte (pero hechos “pib” para pagar favores políticos, impunidad y puestos recomendados).

Podemos pensar que no es suficiente el proyecto panista o que los progresistas dan “hueva”, pero me resulta lamentablemente curioso aquel del PRI. Amén de la disputa que se prolongará hasta el próximo año, analizo la problemática y me brota el sentido común: así cómo va la situación económica, sin presta solución, el pueblo tendrá que recurrir a la informalidad –no siempre legal- para poder subsistir, incluso a la delincuencia; si el PAN ofrece combatir por la seguridad ¿no sería un lastre para aquel modus vivendi?

(Mas no deseo establecer prejuicios para con mis vecinos ni hacer de Medina Mora un Eliot Ness, simplemente se me ocurrió y dado que no presumo de una buena memoria a corto plazo, no quise dejar pasar la idea)

Mi enfoque no va hacia la realidad socioeconómica sino a la fantasía paleo-política del tricolor. Vanidad de vanidades, todo es vanidad, la cartera vencida es la mayor en toda la historia, deberían ser momentos de austeridad, de ayuda mutua, de estricta vigilancia y auditoría permanente a las instituciones, pero una de ellas ofrece un mundo de caramelo, donde todo sepa mejor (!!!) ¿el aparato? el erario.

Sin una historia oficial manipulada, sin caciques o modelos sociales, la gente no desea luchar. Cuando la Sra. Ortega resultó vencedora en los comicios de 2007, no pocas personas quienes votaron por su más cercano contrincante trataban de conseguir a toda costa los famosos “corazones de Ivonne” para mostrarse en comunión con la entonces virtual gobernadora. Uno pensaría que se debió a conveniencia política, a compadrazgos o apadrinamientos, nada raro en gente sin principios o ideales que seguir.

Aparentemente la misma conducta se siguió con la plaga de lonas a favor del aún candidato Zapata Bello, escasas sinceras y la mayoría como lambisconería, no obstante algo ocurrió: la necesidad de colgar al menos una en los portales particulares era vital, las lonas eran hasta robadas para tal fin; tanta es la demanda que ante la falta de una las familias elaboran las propias; es común observar mantas hechas a mano en los frontispicios: “la familia X te apoya”, “la colonia Y te apoya Rolando”. No importa la ortografía, lo importante es apoyar al candidato… pero ¿por qué? ¿para participar en la fantasía de caramelo? ¿para recibir un “hueso” y mantener un falso estilo de vida? ¿para aspirar a una plaza laboral que sólo se obtiene por recomendación? Ciertamente todo se vale y todo es posible, hasta donde la pertinencia de los legisladores federales lo permita ya que por ello se está contendiendo.

Sin embargo va más allá todavía pues una fuerte razón para apoyar a los candidatos de PRI en la Entidad es la seguridad, sí, seguridad. En la actualidad prevalece en nuestro Estado una impunidad para los servidores del gobierno estatal (y sus familiares, aunque maten a gente inocente), y una justicia sólo para los afines. Ya no es cuestión de buscar puestos para el hermano o la hermana mediocre, para la prole obesa que desiste en comenzar con trabajos en comunidades remotas, no, aunque parezca paradójico el apoyo al PRI local es para mantener un poco de dignidad (si es que queda algo).

En manos de ex dirigentes estudiantiles que promueven los vicios, con fiestas y frecuentes borracheras donde buscan afiliados al tricolor, un grupo importante del PRI local que se formó con la clásica impunidad de las asociaciones estudiantiles solapadas por Víctor Cervera, hace gala de presencia en altas esferas del poder. Carentes de toda ética y acostumbrados a la arbitrariedad de su época universitaria, no vacilan en retomar los errores que hundieron a su partido hace algunos años. Nada ha cambiado, no es otra actitud, es la misma, sólo que sus encuentros de alcohol y demás, que a veces terminaban en tragedia como la muerte del joven Dondé hace un tiempo, ya no son oportunos para su imagen de guayabera blanca, dejando el trabajo sucio a sus vasallos.

También las plazas sindicales controladas por algunos sindicatos mafiosos que buscan acaparar todas las concesiones y hacer negocio con los puestos, es poco comparado a la ignominia que acaece en algunos gremios como el de la Secretaría de Salud, dirigido por el “primo” de la gobernadora, Alvar Rubio –artífice de la “ola roja”- donde en más de una ocasión se ha demostrado el acoso sexual a las honestas aspirantes a una plaza de trabajo e incluso versiones de violaciones (no puede llamársele de otra forma).

Por eso es vital el apoyo al PRI, porque debido al desgobierno de Ivonne Ortega, es la única forma de garantizar algo de seguridad en cuanto a integridad y dignidad se hable. Por eso no pocos padres de familia vislumbran mayor protección a sus vástagos, en especial a las hijas que peligro corren con ese partido, aquel con menor presencia femenina en todo el país en todos los niveles; incluso dentro del mismo tricolor se cuchichea sobre el modo de ascenso de la candidata al tercer distrito. Independientemente de ser o no verdad, si a las mismas compañeras las ofenden ¿qué sería con gente ajena?

También con los chicos, pues es mejor “apoyar” al PRI a la buena que votar a regañadientes o bajo el influjo del alcohol. Ya no recae el apoyo a través de una manta o proselitismo sólo para obtener una recomendación, librarse de infracciones de tránsito o hacerse de una teta del erario, ya no, ahora es necesario cuadrarse para mantener la honra, así de “grueso” como diría un amigo. Esperemos que ese mundo de caramelo, con la “chica del corazón”, no atraiga a profesionistas con incrementos, permutas o plazas, ni a gente pobre con gestiones para un mayor presupuesto pues eso no nos llevaría al México que todos queremos ver. N.R.A.A. Mérida, Yucatán a 28 de junio de 2009.